San Francisco de Asís

Vida y vocación de San Francisco

En 1182, en Asís (Italia) nació de Pica y Pedro Bernardone el hijo Juan.

Por respeto a su esposa que era de Francia, el padre lo llamó "Francisco". Era un joven jovial, alegre, pródigo y generoso; tomó parte en la guerra entre Asís y Perugia, y fue mantenido en cautiverio por más de un año, durante el cual, sufrió una grave enfermedad que le indujo a cambiar radicalmente su estilo de vida. Este fue el inicio de una nueva vida. La vocación de Francisco comenzó en 1202, cuando tenía 20 años.

En el verano de 1205 se dirigió hacia la Puglia, en el sur de Italia. Sin embargo, Dios tenía otros planes. En Spoleto, Francisco tuvo un sueño verídico en el que fue invitado a convertirse en caballero del Altísimo. En el sueño, vio a un hombre que le preguntó: “Francisco, quién te puede ofrecer más, el patrón o el siervo?”. “El patrón”, respondió Francisco. Entonces el hombre le ordenó: "vuelve a Asís y se te dirá lo que debes hacer". Estaba convencido que la invitación venía de Dios y que lo llevaría a experiencias diversas.
Transcurrió cerca de un año en soledad, en la oración, en el servicio a los leprosos, hasta renunciar públicamente en 1206 a la herencia paterna restituyéndola en las manos del obispo Guido y asumiendo en consecuencia, la condición canónica de penitente voluntario. Francisco vistió el hábito de ermitaño, así mismo, continuó dedicándose a la asistencia de los leprosos y a la restauración de algunas Iglesias de las campiñas de Asís después que en San Damián había oído nuevamente la voz del Señor que le decía a través del icono del Crucificado: "Francisco, ve y repara mi casa, que como ves, está en ruinas" (FF 593).

En 1208, los primeros compañeros, atraídos por su modo de vida, se asociaron a Francisco, quien en 1209 se trasladó con ellos a Roma para pedir al Papa Inocencio III la aprobación de su forma de vida religiosa. En aquella circunstancia, por algunos días vivió de las limosnas de los transeúntes porque quería probar cómo se vive de pobre, dándose cuenta que la Iglesia de Cristo pertenecía justamente a los pobres.

El Papa concedió a Francisco y a sus compañeros la autorización para predicar, prorrogando la aprobación de la Regla a un segundo momento: “Vayan con Dios, hermanos, y como El se digne a inspirarles, prediquen a todos la penitencia. Cuando el Señor Omnipotente les haga crecer en número y en gracia, volverán alegres a decirme, y yo les concederé con seguridad otros favores y oficios más importantes (FF 375)”.

La novedad de la Regla de Francisco en relación con otras Reglas de aquel periodo estaba en el hecho de que ni los hermanos ni la comunidad podían poseer nada propio. Francisco llega a ser el superior de la nueva orden.

En 1212, en la Iglesia de Santa María de los Ángels, Francisco entregó el hábito de la penitencia a la noble Clara que, seguida rápidamente por otras jóvenes de Asís, se estableció en San Damián. Nació así la segunda Orden de San Francisco, las Clarisas, llamadas inicialmente las “pobres damas”.

En 1219, fue a Egipto, donde predicó delante el sultán Melek-el-Kâmel, pero no pudo convertirlo; entonces fue a Tierra Santa, permaneciendo allí hasta 1220. A su regreso, encontró disenso entre los frailes y renunció a la responsabilidad de superior, entregando la guía de la Orden a Pedro Cattani.

En 1221, Francisco escribió los “Memoriales Propósitos”, que recibió la aprobación del Papa Honorio III, compuso la primera Regla de los penitentes de San Francisco, conocido posteriormente como tercera Orden de San Francisco. En aquel mismo año, a Francisco se le pide escribir una Regla para la vida de sus hermanos. La escribe, pero ella no fue aprobada por el Papa porque era bastante largo y pesante. A Francisco, se le pide escribir la Regla en una forma más breve y concisa. Con la ayuda de fray León y fray Bonizzo, el 29 de noviembre de 1223 el Papa  Honorio III, aprobó esta nueva Regla.

En septiembre de 1224, se retiró sobre la montaña de La Verna, durante los 40 días de ayunos y de sufrimientos afrontados con gozo, Francisco recibió los estigmas, los signos de la crucifixión. Allí se le reveló que no los sufrimientos corporales, sino el amor de Cristo lo haría semejante a El.

Francisco fue a Asís, donde permaneció dos años, marcado por el sufrimiento físico y una ceguera casi total, que no le debilitó, al contrario, aquel amor por Dios y por la creación lo expresó en el “Cántico del Hermano Sol”, probablemente compuesto en Asís en 1225, en él, el sol y la naturaleza son alabados como hermanos y hermanas.

El sábado por la noche del 03 de octubre de 1226, muere en la Porciúncula, tendido en el suelo desnudo. Francisco, fue canonizado el 16 de julio de 1228 por el Papa Gregorio IX. Es el patrono de Italia.

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